Barcelona

Ciudad de España, capital de la provincia de su nombre y de Cataluña, situada en la costa del Mediterráneo de 1.754.900 h. (3.472.000 el área metropolitana, que abarca 162 municipios y un total de 10 partidos judiciales). Sede del Parlamento y del Gobierno (Generalitat) catalanes. La historia de Barcelona es la de Cataluña. Se cree que fue fundada por el cartaginés Amílcar, Barca, que le dio su nombre: Barcino. Augusto hizo de ella una colonia romana que arrastro vida lánguida hasta que los visigodos en 415 y 431 la hicieron su capital. Celebráronse en ella dos Concilios, en 540 y en 599. En el siglo VIII cayó en poder de los árabes. Ludovicio Pío la tomó en 801 y creó el condado de Barcelona que se hizo independiente con Wilfredo el Velloso. Unida a Aragón en el siglo XII, Barcelona llegó a ser una de las más poderosas ciudades del Mediterráneo. La unión de Castilla y Aragón con los Reyes Católicos, y, sobre todo, los descubrimientos del siglo XV, dieron un golpe rudo a su prosperidad. Intervino en la guerra de Sucesión (1701-1714) los franceses la ocuparon de 1808 a 1812 y fue bombardeada por Espartero en 1842. Hacia finales del siglo XVIII la ciudad fue experimentando un progresivo aumento de población, movimiento paralelo a sus actividades comerciales industriales y culturales, logrando así alcanzar los altos niveles de desarrollo que la caracterizan en la actualidad. Desde el 17 de octubre de 1986 en que fue declarada sede de los Juegos Olímpicos hasta su celebración, del 25 de julio al 9 de agosto de 1992, la ciudad fue remodelada y experimentó un desarrollo especial: en infraestructura vial se crearon cinturones de circunvalación y La actuación urbanística se centró en el anillo olímpico, la villa olímpica y el puerto deportivo, destacando además algunas obras singulares, como la ampliación del aeropuerto del Prat y la torre de comunicaciones de Collserola. Aunque la metrópolis pretenda ser el bastión de la identidad catalana y pese a que todo en ella se exprese en catalán dos barceloneses de cada tres no son catalanes. Barcelona, que en treinta años ha visto doblar la cifra de su población, es habitada en su mayoría por inmigrantes, llegados de las provincias pobres de España. Dinámica desde hace dos milenios, imaginativa, capital de la creación artística arquitectónica, musical.

Barcelona es en primer lugar una ciudad de negocios heredera de una tradición que se remonta a la edad media. Es también, sobre todo, una ciudad del intelectualismo en donde coexisten, prácticamente sin chocar, lo mejor y lo peor, la virtud más noble y el vicio más bajo. Fundada por los griegos del Asia Menor debe su primer nombre conocido a los cartagineses: Barcino, la ciudad de los Barca. Del siglo X al XV, en parte gracias a la actividad desplegada por la federación catalano-aragonesa la ciudad conoció un gran desarrollo comercial, que fue interrumpido paradójicamente, por el descubrimiento del Nuevo Mundo. Pero en los siglo XVIII y XIX, el florecimiento industrial permitió que Barcelona se colocara de nuevo, en el rango de metrópoli mercantil en 1854 se acabaron de derribar las murallas de la ciudad histórica y el Ensanche permitió entonces enlazar varios municipios periféricos. El renacimiento se manifiesta también en los planos cultural y político El catalanismo, movimiento nacido de esta renovación, desemboca en la creación, en 1932, de una institución autonónica y del primer gobierno autónomo que durara siete años. La ciudad ocupa un vasto territorio de 92 km² limitado al Este por el puerto y al Sur por la colina de Montjuic (192 metros). A continuación damos una reseña sobre las zonas más históricamente más importantes de esta ciudad: Las Ramblas: En realidad son seis ramblas que descienden, prolongándose hasta el puerto. Arriba, cuando se deja el animado centro de la plaza Catalunya se recorren la de Canaletes, y luego, la dels Estudis, ocupadas por el mercado de pájaros y los quioscos de librerías A partir de la rambla de les Flors (o de Sant Josép) varios monumentos merecen ser mencionados. En la esquina de la calle del Carme, en el antiguo Palacio de la Virreina (siglo XVIII) existe un museo de Artes decorativas: colección Cambó, museo postal y de filatelia. Algo más arriba, se habrá pasado frente el hermoso mercado de la Boquería (o de San José), frecuentado hasta las 14 h. por un público abigarrado y popular -estamos en el límite del famoso barrio Chino-. También a la derecha, la calle del Hospital (al igual que la del Carme) lleva al antiguo hospital de la Santa Creu (Santa Cruz), de la época gótica, mezclado con construcciones más recientes. En la parte opuesta, dando a las Ramblas, la calle del Cardenal Casañas lleva a la iglesia de Santa María dels Reis, o del Pi, de arquitectura gótica catalana. Tomar siempre a partir de la rambla de les Flors y a la derecha, la calle de Sant Pau, que llevaba al famoso barri Xinés, o Chino, desemboca frente a una notable iglesia prerrománica, Sant Pau del Camp (San Pablo del Campo), a menudo, lamentablemente cerrada datando en parte del siglo VII, conserva un portal y capiteles de época visigoda, y en el interior, un pavimento del siglo X el claustro encantador con sus arcadas trilobuladas es una construcción del siglo XIII. De vuelta a las Ramblas, se pueden recorrer sucesivamente la dels Caputxins, y luego, la de Santa Mónica. A la derecha, en la calle Nou de la Rambla el palau (palacio) Güell alberga el museo de Arte escénico. En la plaza Porta de la Pau (Puerta de la Paz), dominada por la columna erigida en homenaje a Cristóbal Colón (60 m. ascensor panorama desde arriba), se llega al puerto, donde está anclada la Santa María (reproducción) del navegante que es posible visitar. Se puede también «sobrevolar» el gran puerto de viajeros utilizando el transbordador del Port, llamado «el Aéreo», que une la colina de Montjuic y la torre del muelle oriental. En la esquina del edificio de la aduana se inicia dirigiéndose hacia los barrios modernos de la ciudad, la larga y amplia avenida del Paral (cuyo trazado corresponde al del paralelo 39), a lo largo de las murallas de los antiguos arsenales de época gótica. Les Drassanes (Reales Atarazanas), hoy restauradas, sirven de marco al apasionante museo marítimo. El barri Gòtic: Este barrio debe su nombre al hecho de que sus principales monumentos datan de los siglo XIII, XIV y XV y ocupa la parte alta de la ciudad antigua, de cuyas murallas, hoy incorporadas a los edificios, se han conservado algunos fragmentos. Desde la plaza Reial, se llega a él desembocando en la plaça de Sant Jaume, donde se hallaba el foro de la ciudad romana, flanqueado a la derecha por el ajuntament (alcaldía o Casa de la Ciutat), edificio del siglo XV, y a la izquierda por el Palacio de la Generalitat. El ajuntament era la sede del Consell de Cent (Consejo de Ciento), puede visitarse la sala de las Crónicas, decorada por el gran artista catalán Josép María Sert. Al Norte del edificio, por la calle de Hércules, se descubrirá, frente a la iglesia de los Sants Just y Pastor, una fuente gótica, la más antigua de Barcelona. El Palau de la Generalitat, que data de los siglo XV y XVI se ha convertido de nuevo en la sede del gobierno de Catalunya (reinstaurado en 1977 y activo desde 1981). Siguiendo, al Norte del edificio por la calle del Bisbe Irurita, se pasa bajo el puente gótico que une el palacio con la casa dels Canonges (de los Canónigos): más adelante, se llega, a la derecha, al claustro de la catedral. Su galería ha permanecido, a través del tiempo, como un lugar de paseo y distensión. La galería da acceso al museo de arte religioso cerrado por las tardes, rico en retablos y en pinturas de la escuela gótica catalana. Como en todos los lugares europeos privilegiados del espíritu, los músicos están en la calle si no consiguen siempre una muchedumbre de espectadores, no es éste el caso de quienes bailan la sardana que el domingo por la mañana, componen rondas de varias decenas de personas en la plaza Nova y ante la catedral. Se puede contemplar en la misma plaza, donde tienen lugar los más insólitos mercados, el esgrafiado diseñado por Picasso ni, precediendo la fachada de la Seu (catedral), los edificios antaño fortificados, de la casa del Arcediano (siglo XIV) y de la capilla de Santa Llúcia (siglo XII). La catedral, cuya fachada y torre datan del fin del siglo XIX (aunque fueron realizadas según copias de documentos de la época), ocupa el emplazamiento de un santuario de origen romano que el primer conde de Barcelona transformó en edificio románico. El museo Mares ocupa una parte del antiguo palau Reial: lo esencial de las colecciones concierne a la escultura, de la época griega a la edad barroca seducen de inmediato las salas dedicadas a la imaginería medieval (estatuas de Vírgenes de madera policromada) por lo que se refiere a las vitrinas del tercer piso, denominadas popularmente «museo sentimental» ofrecen una mezcla de innumerables pequeños objetos: un auténtico cajón de sastre. El palacio de los condes-reyes de Cataluña y Aragón comprendía, además del palau Reial Major, con la soberbia galería del saló del Tinell, o del trono, donde los Reyes Católicos recibieron a Cristóbal Colón al regreso de su primera expedición al otro lado del Atlántico, una gran torre con cinco pisos de galerías con arcadas, y la capilla de Santa Agueda. La calle de Montcada alberga en el n° 15, el museo Picasso, situado en el Palacio de Berenguer de Aguilar, ofrece una apasionante colección de obras del pintor (en buena parte, de su juventud). Al extremo de la calle, la iglesia de Santa María del Mar constituye, sin duda, el mejor ejemplo de arquitectura gótica catalana. En el paseo de Isabel II, se entrará en el edificio de la Llotja (Lonja), donde se encuentra la Bolsa, para ver una hermosa sala del siglo XIV. El ensanche (L'Eixample) y Gaudí: En la 2ª mitad del siglo XIX, Barcelona, deseando preservar su centro histórico y monumental decidió urbanizar las extensas zonas que la aislaban de las poblaciones vecinas, adoptando el riguroso esquema de un plano en cuadrícula. La municipalidad, al igual que algunos particulares, recurrió a arquitectos «modernistas». Antoni Gaudí (1852-1926, atropellado por un tranvía dejará una obra inacabada), espíritu fecundo y creador de un arte discutido durante mucho tiempo por sus atisbos de surrealismo, fue sin duda el más original de todos ellos un paseo por la ciudad de comienzos de siglo permitirá descubrir las más importantes de sus realizaciones. Al Norte de la plaza de Catalunya, el paseo de Gracia asciende hacia la antigua villa residencial de este nombre, al pie del Tibidabo. Gaudí renovó, en el número 43, a la izquierda, subiendo, la casa Batllò, en un conjunto llamado «manzana de la discordia» construyó la casa Mila (llamada La Pedrera), que ocupa una esquina y de la que debe destacarse, sobre todo, su corona de chimeneas-estatuas. Hacia el Este, la calle de Provença llega a la avenida Diagonal a nivel de la calle del Bruc: en el n° 373 de esta avenida museo de Música. Atravesados la Diagonal y, luego, el paseo de Sant Joan, se llega a la Sagrada Familia, edificio iniciado en 1884 y que Gaudí pretendía convertir en la seu nova (catedral nueva) de Barcelona durante mucho tiempo sólo estuvo construida la fachada de la Natividad con sus cuatro torres, cuya coronación a 100 m. del suelo, soporta atormentadas esculturas recubiertas de cerámica Los trabajos han continuado desde hace unos años y ya se perfilan contra el cielo las torres de la fachada opuesta. La cripta alberga la tumba del genial autor y una colección de documentos que ilustran su proyecto. Desde las proximidades, el autobús 24 lleva al NO, hasta el Parc Güell: el industrial y mecenas de este nombre había encargado a Gaudí la realización de un poblado de pabellones de setenta casas. También aquí la obra tan sólo pudo ser comenzada pero los dos pabellones y la entrada a la propiedad dan una buena idea del proyecto. El museo Gaudí ofrece una antología de su obra. En el barrio de Gracia, la casa Vicens (calle de les Carolines) es también una obra de Gaudí. Para subir al Tibidabo, se cruza Sant Gervasi de Cassoles: Palacio de Bellesguard (siglo XV) fue reconstruido por Gaudí, que es también el autor del colegio de las Teresianas Actividades culturales: Los domingos por la mañana en la catedrla baile de sardanas. El 23 de abril, fiesta de San Jordi se venden rosas que según la tradición deben ofrecerse a la mijer amada es también el día de la muerte de Cervantes por lo que se celebra el día del libro. A finales de junio en el Poble Espaynol verbenas de San Juan y San Pedro. La segunda quiincena de septiembre, fiesta de la Mercè, patrona de la ciudad.

Barcelona

En una posición privilegiada en la costa noreste de la península Ibérica y las costas del Mediterráneo, Barcelona es la segunda ciudad más grande de España en tamaño y población. También es la capital de Cataluña, 1 de las 17 Comunidades Autónomas que componen España. Hay dos idiomas oficiales que se hablan en Barcelona: el catalán, generalmente hablado en toda Cataluña, y el castellano en español. La ciudad de Barcelona tiene una población de 1.510.000, pero este número asciende a más de 4.000.000 si las áreas periféricas también están incluidas.

La capital de Cataluña es inequívocamente una ciudad mediterránea, no solo por su ubicación geográfica sino también, y sobre todo por su historia, tradición e influencias culturales. La historia documentada de la ciudad se remonta a la fundación de una colonia romana en su suelo en el siglo II a. C. La Barcelona moderna experimentó un crecimiento espectacular y un renacimiento económico en el inicio de la industrialización durante la segunda mitad del siglo XIX. La Feria Mundial de 1888 se convirtió en un símbolo de la capacidad para el trabajo duro y las perspectivas internacionales proyectadas por la ciudad. La cultura y las artes florecieron en Barcelona y en toda Cataluña; el esplendor logrado por el modernismo catalán es una de las muestras más patentes.

Barcelona, más que una sola ciudad, es realmente una colección de ciudades polifacéticas y diversas. El visitante desconocedor de su historia puede sorprenderse de que una ciudad tan moderna y emprendedora conserve su centro gótico histórico casi intacto, o por el curioso contraste entre el laberinto de calles estrechas y la disposición en forma de cuadrícula del Eixample, el urbanismo «Ampliación „proyecto de finales del siglo XIX; o que al lado de un moderno edificio de gran altura, también se puede encontrar una pintoresca plaza donde el elemento decorativo más destacado es una chimenea, un eco de las antiguas fábricas que allí se instalaron en el pasado.

Barcelona ofrece a los visitantes una experiencia inolvidable. Esta es una ciudad moderna, pero a la vez rica en patrimonio cultural e histórico: la arquitectura de Gaudí, el Barrio Gótico, las ruinas romanas, las famosas Ramblas, así como los museos Picasso y Dalí y todos los hermosos edificios de el período modernista, que llena el centro de esta ciudad extraordinariamente hermosa y atmosférica.

Por supuesto, Barcelona también tiene 4 kilómetros de playas de arena, un maravilloso clima mediterráneo, con veranos cálidos e inviernos suaves, pero al mismo tiempo, el impresionante paisaje y las estaciones de esquí de las montañas Pyrenee están a menos de 2 horas en coche. Ya sea que venga por solo una semana o 36 semanas, sepa cuales son sus intereses y gustos, y en cualquier época del año que elija hacer su visita, Barcelona seguramente le emocionará y encantará. Esta es realmente una ciudad para todos los gustos y todas las estaciones. Experimentalo con nosotros ¡Esperamos verte aquí pronto!

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