Mariona Ortiz Vives y el Casademont Zaragoza
Mucho más que una simple jugadora de baloncesto
El impacto de la capitana del conjunto aragonés trasciende fuera de la pista. Se trata de uno de los máximos exponentes del «fenómeno social» que constituye el equipo femenino desde hace más de un lustro.
Mariona Ortiz sube el balón, durante la semifinal de la Supercopa femenina Endesa ante el Valencia
El legado construido por Mariona Ortiz en Zaragoza hasta la fecha dibuja mucho más que la figura de una simple jugadora de baloncesto profesional. La de Calella, de 34 años, es uno de los máximos exponentes de ese «fenómeno social» que constituye desde hace más de un lustro el Casademont femenino en la capital aragonesa.
Mariona Ortiz se va del Casademont Zaragoza
Terremoto en el baloncesto español. Mariona Ortiz (34 años y 1,81 m) ha comunicado al Casademont Zaragoza su intención de salir del club para firmar por Project B, la competición de nuevo cuño que arrancará por todo lo alto en este próximo mes de enero.
A pesar de su deseo de marcharse, la fecha del adiós de la internacional española está en el aire: se puede producir de manera inmediata o retrasarse hasta el mes de diciembre. En cualquier caso, Ortiz, que acaba contrato el próximo verano, deberá pagar su cláusula de salida, que no es muy elevada.
Mariona es el santo y seña del Zaragoza, y una de las grandes referentes nacionales de la LF Endesa. La base aterrizó en la ciudad del Ebro en 2022 sin confianza. Más fuera que dentro del baloncesto tras un mal año en el Estudiantes. Pero fue pisar el Príncipe Felipe y convertirse en la comandante de un proyecto imparable, que no ha dejado de crecer y que en los últimos cuatro años ha levantado una Copa de la Reina, una Supercopa y se ha asentado en Europa con clasificación incluida a la Final Six de la Euroliga la pasada temporada.
La marcha de Ortiz es el segundo golpe al alma en un lapso muy corto para el Casademont, que este verano perdió a Helena Pueyo. La escolta firmó por el Valencia Basket. La retirada de Vega Gimeno en 2024 ya marcó el inicio de la transición dentro de un proyecto forzado a reinventarse si no quiere perder su puesto entre los grandes del baloncesto nacional y europeo.
La catalana no es la primera internacional española que roba Project B. Previamente, ya convenció a Awa Fam de firmar por esta nueva competición que se disputará desde enero hasta abril de 2027. Cuatro meses en plena temporada europea y fuera del calendario de la WNBA.
Fundada por Grady Burnett, ejecutivo de Facebook, y Geoff Prentice, cofundador de Skype, Project B se divide en siete torneos por América, Asia y Europa de diez días cada uno. Modelo Fórmula Uno. Tokio y Valencia son dos de las sedes confirmadas. El majestuoso Roig Arena abrirá sus puertas entre el 12 y el 21 de marzo, en plenas Fallas, a una competición que quiere ser el complemento perfecto para la WNBA. Salarial y deportivo.
Según Front Office Sports, los contratos de las estrellas empezarán en siete cifras y alcanzarán las ocho. Se empezará en dos y se alcanzarán los diez millones de dólares. Sueldos astronómicos prácticamente inalcanzables para el resto. No solo en la Euroliga, la Liga Femenina Endesa de España, la WCBA en China y la WNBL en Australia, ni siquiera por la WNBA, a pesar de las subidas del nuevo convenio. Tras el acuerdo entre la patronal y el sindicato, el salario medio de la Liga pasa de 120.000 a 570.000 y el supermáximo sube de 250.000 a 1,4 millones de dólares. Una diferencia abismal.
Project B contará con grandes estrellas para completar con once jugadoras las plantillas de sus seis equipos. La primera en firmar fue Nneka Ogwumike. Después de la MVP de 2016 y diez veces all star, han llegado Leo Fiebich, Juste Jocyte, Kamilla Cardoso, Li Meng, Janelle Salaun, Jonquel Jones, Jewell Loyd, Alyssa Thomas, Sophie Cunningham, Kelsey Mitchell y Mai Yamamoto.
“Es una gran oportunidad para crecer, para competir en el más alto nivel y para construir juntas ese escenario global. Jugar en Valencia, con su afición, y en un entorno tan especial es todo un orgullo y una motivación para dar lo mejor de mí”, aseguró Awa Fam cuando anunció su incorporación a Project B.
Grandes salarios. Grandes estrellas. Dos checks en la lista. Pero falta el importante: cómo atraer a la gente. Estos equipos no tienen vínculos con ningún país ni con ninguna ciudad. Empiezan de cero en cuanto afición. “Nuestra tesis y convicción es que lo importante es el nombre en la espalda de la camiseta. Si pensamos en cómo interactúan los aficionados, el público joven, la Generación Z, les interesan los mejores momentos, la transmisión en directo y la figura individual”, asegura Alana Beard en el podcast Good Game de Sarah Spain.
La campeona de la WNBA es la directora de operaciones del proyecto, que cuenta con las exjugadoras Candace Parker y Lauren Jackson y los tenistas Novak Djokovic y Sloane Stephens como inversores. Firmas de capital de riesgo como Mangrove Capital, Quiet Capital y Sequence Equity también han apostado por Project B. Mucha fuerza económica para una competición que hace temblar los cimientos del baloncesto europeo.
