España renuncia definitivamente a llevar a votación la oficialidad del catalán en la UE

España renuncia definitivamente a llevar a votación la oficialidad del catalán en la UE

La reunión del Consejo Europeo la última del semestre bajo presidencia española, se planteaba como la última oportunidad para lograr que los socios de la Unión transijan con la aprobación de una medida que siguen considerando «precipitada».

El Gobierno no llevará la oficialidad en la UE del catalán en la UE y el resto de lenguas cooficiales a la reunión del Eurogrupo prevista este martes. Esta cita se configura como la última ocasión para que el Ejecutivo que preside Pedro Sánchez cumpla su compromiso con Carles Puigdemont de lograr el carácter oficial del catalán en las instancias europeas como una de las exigencias formuladas por el expresidente catalán prófugo para otorgar el respaldo de Junts a la investidura del ya presidente del Gobierno.

Sin embargo, según fuentes diplomáticas consultadas por el diario 'Ara', el Ejecutivo informó este pasado domingo al resto de los socios europeos de que finalmente no presentará la iniciativa para que esta sea sometida a votación. Pese a que no es descartable que la agenda de la reunión algún tipo de pronunciamiento sobre la cuestión, el Gobierno español da por descartada la consecución de esa aspiración.

La reunión del Consejo Europeo de este martes es la última que se celebrará bajo la presidencia española de la Unión. Esta condición otorga a España la prerrogativa de fijar en la agenda los asuntos a tratar en las sesiones. Parece improbable que Bélgica, que comenzará su presidencia semestral a partir del 1 de enero, se muestre interesada en ejercer presión para que el asunto de la oficialidad europea del catalán, el gallego y el euskera sea discutida para su aprobación en las instancias comunitarias.

La acogida de la propuesta española impuesta por los independentistas ha tenido una fría acogida entre los socios de la UE. En octubre, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, insistió en la voluntad de España de incluso asumir el coste de la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego en la UE. Sin embargo, este compromiso no sirvió para que países como Letonia dejaran de asegurar, por boca de su ministro de Exteriores, Krisjanis Karins, que existían «muchos temas sobre la mesa» que merecían dedicarle más tiempo que al planteamiento formulado por España. En definitiva, Albares pinchó en hueso.

En septiembre, el conjunto de la UE se pronunció sobre la petición el Gobierno español de reconocer el catalán, el euskera y el gallego como lenguas oficiales de la UE cuando la consideró «precipitada». «Es demasiado pronto», expresó entonces el primer ministro de Finlandia.

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